El acné es uno de los problemas de la piel que aparece con mayor frecuencia, sobretodo durante la adolescencia y durante la juventud. Aparece debido a la acumulación de sebo en las glándulas sebáceas junto con bacterias y suciedad que provocan que las glándulas sebáceas se taponen y se formen los conocidos forúnculos y pústulas del acné.
La cirugía láser se ha utilizado durante algunos años como método para eliminar las cicatrices dejadas por el acné, pero desde hace algún tiempo, también ha empezado a utilizarse para combatir el acné en proceso activo. Se trata de un tratamiento para eliminar el acné que suele ofrecer muy buenos resultados. El láser que se utiliza para estos casos es distinto al que se utiliza para eliminar las cicatrices. En esta intervención se utiliza un láser que permite actuar sobre las glándulas sebáceas reduciendo su producción de sebo. Para esta operación se utiliza además un spray enfriante que evita un daño mayor de las capas superiores de la piel. Sin embargo el láser también actúa sobre la piel superior, aunque de manera más leve. Al actuar sobre las capas superiores de la piel provoca que los tejidos deban regenerase. Esto ayuda a su vez a eliminar las bacterias y a estimular la producción de colágeno. Estas dos cosas ayudan a evitar que aparezcan cicatrices a causa del acné.
Se trata de un tratamiento relativamente nuevo, pero que ha venido arrojando muy buenos resultados. La mayoría de las personas que se sometieron a un tratamiento láser para el acné se han sentido satisfechas en su mayoría con los resultados obtenidos, ya que además de lograr reducir el acné, evita su avance y previene la aparición de cicatrices debido a una mala curación de los granos.